Lagunazo
30-10-2005

   

Parques Nacionales Paria y Mochima (Diciembre 2005)

 

Una travesía por los parques nacionales orientales

En Diciembre próximo pasado, los miembros del Centro de Excursionismo, adscrito a la Subdirección de Extensión del Instituto Pedagógico de Miranda, vivimos una extraordinaria experiencia por los majestuosos paisajes de los Parques Nacionales Paria y Mochima, en el oriente venezolano.
El periplo se inició en el pueblo de San Juan de las Galdonas, del Estado Sucre, donde unos peñeros nos trasladaron, después de negociar la tarifa y una hora de navegación, a la población de Cipara, centro de desove de las tortugas verdes y hermosa bahía enclavada a los pies del sector oriental de la Cordillera de la Costa, en la Península de Paria; un lugar en la que la desnudez de sus playas se confunde con los verdes de los exuberantes bosques que protegen al pequeño caserío de pescadores. La verdad es que estando aquí, uno siente las impresiones de Cristóbal Colón al explorar este territorio e identificar a Venezuela como la Tierra de Gracia.
Desde Cipara hicimos una larga caminata que nos llevó a un relajante río en Cabo Cumaná, donde por cierto, los pobladores disfrutaban a sus andanzas, de un exigente juego de béisbol en la playa. Nos convertimos de repente, en su mayor y mejor afición; en alguna que, posiblemente, nunca hayan tenido.


Ya de retorno, disfrutamos de un estupendo baño termal reconstituyente, en la Poza de Santa Cruz, muy cerca de Chacaracual, donde pasamos la noche y disfrutamos de la amabilidad de la gente y de sus exquisitos manjares elaborados con base a cacao. Desde aquí, continuamos, vía Cumaná, al pueblo de Mochima, para tomar unos peñeros que nos permitió trasladarnos a la Playa Manare, un oasis en el mar. Realmente fuimos muy afortunados al seleccionar este paraíso, pues disfrutamos de una hermosa playa y de sus atractivos corales para el submarinismo y snorkel.
Nuevamente, agradecemos a la providencia y a nuestras autoridades institucionales por permitirnos conocer y disfrutar de la naturaleza y la belleza de la geografía venezolana.
   

Las Cuevas Alfredo Jhan: el más allá de Barlovento

 

Durante mucho tiempo laboré en las inmediaciones de barlovento, muy especialmente en Río Chico, y la referencia obligada de cualquier ciudadano común curioso era la de relacionar esta zona con tambores, bellas playas, haciendas cacaoteras, su rica gastronomía, o con la brujería y la exotérica. Lo cierto es que Barlovento se deja descubrir mucho más allá de sus encantos conocidos, y el son que le baile su gente.
En fechas recientes, los miembros del Centro de Excursionismo del Instituto Pedagógico de Miranda, nos avocamos a una experiencia excitante, mágica y maravillosa, al internarnos en las Cuevas Alfredo Jhan. Antes de llegar a Higuerote, se debe tomar el desvío a Curiepe y desde aquí la vía hacia Birongo, pero sin entrar en él, pues el desvío está muy cerca a la izquierda; no obstante les recomendamos acercarse para que se deleite con los deliciosos manjares con base a cacao que se elaboran y se preparan en sus factorías tradicionales.

Si no dispone de un transporte rústico, prepárese a caminar por aproximadamente una hora cuesta arriba, desde el río hasta el Puesto de Guarda Parques, donde será cordialmente atendido e informado sobre las características de las cuevas y su entorno geográfico. Si no dispone de un guía, el guarda parques le conseguirá uno, pues sin él no podrá ingresar; nosotros le recomendamos a Humberto, un baquiano empedernido que se acomoda a sus requerimientos. Además, debe saber que debe disponer de una buena linterna y un casco para superar los escollos que le presenta el relieve interno.
Las cuevas destacan por su belleza natural, por sus espectaculares formaciones geológicas (caracterizadas por las estalactitas y estalagmitas), el torrente permanente de sus aguas subterráneas, y la aventura de encontrarse con la belleza de la oscuridad.
La travesía dura unas dos horas hasta La Galería de la Lluvia y desviándose un poco hasta el “arrastradero”, donde no valdrá la manicura o la marca de tu equipo, sino la habilidad y la destreza con que te desplaces.
Bueno, anímate, pues Barlovento te espera a que descubras que el más allá de sus encantos está más cerca de ti de lo que te imaginas.


Waldo Contreras
waldogasteiz@yahoo.com
   
Parque Nacional Morrocoy (Abril 2006).
   

 

Mérida (Agosto 2006).

 

 

Chuao: Aroma a cacao, selva y playa.

(Diciembre 2006)
En el pasado mes de diciembre, los miembros del Centro de Excursionismo del Instituto Pedagógico de Miranda José Manuel Siso Martínez, tuvieron la oportunidad de visitar nuevamente la población de Chuao, insertada en plena selva del Parque Nacional Henri Pittier, en el Estado Aragua. La excursión permitió valorar los parajes naturales que asombran por su belleza escénica, y al mismo tiempo disfrutar de la generosidad de su gente, de su comida y hospitalidad.
Estar en Chuao es darle una mirada al pasado de nuestro país, en el que buques mercantes ingleses, holandeses y franceses, desembarcaban ilegalmente para contrabandear el apetitoso cacao producido en la región, con el que aun hoy se fabrican los mejores chocolates europeos.
El Centro de Excursionismo en la cima del Tepui Roraima
En el pasado mes de Febrero 2007, los miembros del Centro de Excursionismo del Instituto Pedagógico de Miranda José Manuel Siso Martínez, adscrito a la Subdirección de Extensión, realizaron una de sus más grandiosas aventuras desde hace cinco años cuando se iniciaron sus actividades: ascender al tepui Roraima en el Parque Nacional Canaima.
Bajo la coordinación de los profesores Prof. Waldo Contreras y Beatriz López diecinueve estudiantes y dos profesores lograron la hazaña de ir por segunda vez a la Cima del Cielo. Una vez planificada la logística de permisos, transporte y alimentación, la excursión se inicia, después de 21 horas de viaje desde Caracas, en la población de Paraitepui del Roraima en el extremo más oriental de La Gran Sabana; lugar al que sólo se puede acceder con vehículos de doble tracción, informó el Profesor Contreras.

“Desde aquí, son tres días de ascenso hasta llegar a la cima del tepui, una vez que se atraviesan los ríos Tek y Kukenán, se sube por la rampa y se pasa por detrás de la Caída de las Lágrimas.

Estando en la cima, los hoteles (cuevas) disponibles permiten levantar el campamento para visitar al día siguiente el Valle de los Cristales, el Foso de los Deseos y el famoso Punto Triple que es un hito geográfico que marca estratégicamente el lugar donde convergen las fronteras de Venezuela, Brasil y Guyana”.

 

De regreso al cuarto día, los dolores musculares y las tensiones causadas por el cansancio se apaciguan con la despedida de este majestuoso y espectacular paisaje natural, dijo emocionado el profesor Waldo queriendo expresar el regocijo de todos los excursionistas. En todo momento, el grupo contó con la experiencia de un guía profesional de la etnia pemón, requisito fundamental exigido por INPARQUES para subir al tepui.
Los coordinadores del Centro de excursionismo manifiestan que este tipo de experiencias han permitido sembrar y fortalecer conciencia ecológica en sus participantes e igualmente consideran valioso el apoyo de la Dirección y la Subdirección de Extensión en cada una de las actividades cumplidas.

Lic. Irabert López Quintero

Excursión al Pico Naiguatá

( julio 2007).

 
La Gran Sabana (Julio 2008).